Blue Design Colombia apertura programa beta de Posicionamiento Web en Colombia
Medellín, 15 de Febrero de 2017
Blue Design Colombia ha anunciado la apertura del programa beta de posicionamiento web seo (search engine optimization) y de marketing digital para empresas de sectores privado, gobierno, público, financiero, comercio, servicios, transporte, turismo, educativo, comunicaciones, alimentos, moda, entre otros; a partir del 15 de Febrero de 2017.
El programa busca beneficiar diferentes empresas con asesorías de manera gratuita buscando cumplir el propósito de generar desarrollo económico y social de las organizaciones. Para aplicar al programa se deben cumplir los lineamientos y condiciones que serán entregados a la hora de la inscripción.
Juan Gonzalez, CPO, informó: “Nuestro programa de posicionamiento otorga al cliente un Beta para SEO evaluado por resultados y cambios de tráfico en buscadores. El proceso aplica para un tiempo total de 30 días calendario* y es gratuito. Se deben cumplir los términos y condiciones para poder acceder.”
La agencia Blue Design actualmente lidera propuestas de innovación en Antioquia, Cundinamarca, Valle Del Cauca y en San Andrés Islas en Colombia.
Para inscripciones y mayor información: comunicarse al email: comercial@bluecolombia.co
Inscripciones: Del 15 de Febrero de 2017 al 15 de Marzo de 2017.
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Comercio Global: La era de la cooperación en materia de facilitación del comercio en América Latina
Esta tarde, el Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil y el Ministerio de Producción de Argentina anunciaron un proyecto de cooperación técnica con el Banco Interamericano de Desarrollo.
El objetivo es intensificar las áreas de diálogo entre los gobiernos de ambos países y los sectores privados, con el propósito de implementar efectivamente medidas que faciliten el comercio bilateral. El BID proporcionará asistencia técnica para implementar un plan de acción aprobado por los participantes.
Este acuerdo de cooperación evolucionó a partir del Memorando de Entendimiento firmado entre Argentina y Brasil este último verano, cuyo propósito fue el establecimiento de una alianza en materia de facilitación del comercio.
Se trata de un avance importante para profundizar los lazos comerciales en la región e impulsar la actividad económica.
Ciertamente, la facilitación del comercio ha cobrado cada vez más fuerza entre los responsables de políticas y quienes participan del comercio a lo largo y a lo ancho de América Latina, como un modo pragmático y efectivo de reducir las barreras, mejorar los flujos comerciales y contribuir a potenciar el desempeño económico. La estima que, si se implementa el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio, podría producir una reducción promedio de los costos comerciales del 15 %. Solamente en América Latina, se estima que los costos comerciales se reducirían entre un 10 % y un 23 %.
Una los principales argumentos a favor de la facilitación del comercio es el hecho de que no requiere negociaciones formales, como aquellas necesarias para alcanzar acuerdos de libre comercio. Esto significa que los gobiernos tienen más flexibilidad para implementar iniciativas nuevas de facilitación del comercio. Incluso, dicha facilitación apunta directamente a barreras comerciales específicas y proporciona así una herramienta efectiva para mejorar la eficiencia de la arquitectura de regulaciones comerciales existente, encarar nuevas reformas estructurales del comercio y sostener la dinámica de la liberalización comercial.
Todos los países de la región le están dando prioridad a la facilitación del comercio.
Por ejemplo, la Alianza del Pacífico (AP) exige que todos los miembros pongan a disposición toda la documentación disponible en línea, simplifiquen los trámites aduaneros para acelerar el despacho de los bienes y automaticen sus procedimientos. Una iniciativa de este tipo es la creación de una ventanilla única electrónica interoperativa (RED VUCE) para llevar a cabo todos los procedimientos administrativos relacionados con el comercio. Esta ventanilla elimina la necesidad de entregar documentación físicamente a distintos funcionarios para obtener su aprobación, motivo por el cual mejora la eficiencia de punta a punta y la seguridad de las cadenas de suministro y reduce los tiempos en tránsito de las mercancías. De hecho, en una encuesta llevada a cabo por el BID entre distintas empresas certificadas como OEA, más del 90 % de los participantes manifestó que la seguridad de sus cadenas de suministro había mejorado significativamente, y un 65 % informó una reducción de las demoras y del despacho de la inspección física, así como del despacho de los cargamentos.
En Centroamérica, la SIECA aprobó el plan Estrategia Centroamericana de Facilitación del Comercio y Competitividad Regional, centrado en mejorar la gestión fronteriza. Parte de este plan incluye una plataforma comercial digital centroamericana y medidas de integración fronteriza, como la transmisión adelantada de los documentos de cargas, que el control migratorio se lleve a cabo únicamente en el país de origen y el uso de un sistema electrónico para la documentación. En Sudamérica, la UNASUR ha dirigido sus esfuerzos a modernizar los pasos fronterizos y la gestión de las fronteras para promover el desarrollo de la región. De manera similar, la CARICOM ha incorporado medidas de facilitación del comercio en su último Plan Estratégico, ya que forma parte del proyecto RED VUCE.
También ha sido importante el trabajo llevado a cabo bilateralmente.
Por ejemplo, en la última Cumbre del Mercosur, el grupo priorizó la definición de una estrategia conjunta para mejorar su participación en el comercio y la cooperación en Latinoamérica y en el exterior. Una de las áreas clave de esta estrategia incluye el fortalecimiento del diálogo con la AP en términos de facilitación del comercio, cooperación aduanera y certificación digital. En el mismo sentido, Argentina y Brasil firmaron acuerdos con Estados Unidos sobre facilitación del comercio, por los cuales se comprometieron a cooperar en cuestiones relacionadas con las regulaciones, la creación de capacidades técnicas y la gestión técnica de las fronteras, con el objeto de reducir los costos de comerciar y de avanzar con la agenda de facilitación del comercio.
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El impacto de las depreciaciones sobre las exportaciones en América Latina
Los tipos de cambio de la mayoría de los países de América Latina y el Caribe han sufrido marcadas depreciaciones durante los últimos dos años de contracción comercial global. En general, se espera que las depreciaciones reales estimulen el crecimiento de las exportaciones, ya que cuando las monedas se deprecian, los bienes nacionales se hacen relativamente más baratos y competitivos en el extranjero.
Sin embargo, recientes estudios no han llegado a un consenso sobre la permanencia y magnitud de este impacto: algunos concluyen que el impacto positivo de las depreciaciones sobre las exportaciones parece haberse diluido, mientras que otros encuentran que sigue habiendo una fuerte conexión entre los tipos de cambio reales y el comercio.
¿Es el caso de América Latina un caso particular? ¿Cuál ha sido el impacto de las depreciaciones en el desempeño exportador de la región y qué podemos esperar en el futuro?
El Monitor de Comercio e Integración 2016 revela cinco hallazgos claves acerca de esta relación:
-En promedio, entre 2003 y 2015 una depreciación real de 1,0% generó un aumento de 0,9% en las exportaciones totales de América Latina.
-Las exportaciones manufactureras son las más sensibles al tipo de cambio real: una depreciación real de 1,0% generó un aumento promedio de 1,2%, más sustantivo que el de las exportaciones totales.
-Los efectos fueron mayores en el caso del comercio intrarregional (entre los países de América Latina, por ejemplo, entre Colombia y Ecuador), comparado con el comercio con el resto del mundo: una depreciación real de 1,0% causó un aumento promedio de 0,9% en las exportaciones manufactureras intrarregionales, comparado con un impacto de 0,6% para las dirigidas a socios no latinoamericanos.
-Al comparar los periodos 2003-2008 y 2009-2015, los resultados muestran que, aunque el efecto de las depreciaciones sobre las exportaciones disminuyó en el segundo periodo, el impacto continúa siendo de magnitud considerable. Por ejemplo, entre el 2003 y el 2008, depreciaciones de 1,0% impulsaron las exportaciones intrarregionales manufactureras en 3,4%, mientras que entre 2009 y 2015 el efecto pasó a ser 1,2%.
-La volatilidad de los tipos de cambio de la región ha aumentado marcadamente. En general, esta mayor volatilidad no tuvo un efecto significativo sobre las exportaciones totales, pero repercutió de manera negativa sobre las exportaciones de manufacturas.
¿Qué puede hacer América Latina para hacer frente a este escenario desafiante?
Los resultados del informe destacan la importancia de poner en marcha políticas que promuevan y sostengan la diversificación de las exportaciones y la integración regional. Cabe destacar que, a pesar de que el análisis resalta el impacto que los movimientos cambiarios pueden tener sobre las exportaciones, no aboga por la intervención cambiaria con el fin de modificar la competitividad exportadora, sino que constituye un llamado a poner las políticas de promoción comercial al centro de la agenda de desarrollo de los países de la región.
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Análisis Neuromarketing: ¿Ganó Donald Trump las elecciones de USA con la ayuda del Neuromarketing?
La mayoría de los análisis fallaron. Las encuestas, e inclusive las apuestas, también erraron. La opinocracia latinoamericana mostró que es más percepción “simple” la que genera que narrativas sólidas, responsables y con hipótesis lógicas. Una mayoría de periodistas falló en sus augurios por carecer de profesionalismo y de rigor científico en sus investigaciones; simplemente degradaron su credibilidad por sucumbir a la calentura que produjo la narrativa violenta del señor Donald Trump.
Tal es el caso del periodista de la cadena Univisión, Jorge Ramos, quien se montó en una ola mediática protagonizada por él mismo, se mareó, se creyó el periodista latino más influyente de los Estados Unidos de América y al final terminó devorado por su propio ego y su periodismo parcializado.
Aún me sigo preguntando por qué fallaron los análisis que le daban la victoria a Hillary Clinton y una derrota estrepitosa al candidato republicano, Donald Trump. Mi pensamiento empírico cruza varios escenarios para explicar por qué el republicano ganó y la demócrata perdió. Por ejemplo, estoy seguro de que operó una gran estrategia de neuromarketing político que le diseñaron y ayudó de forma determinante al triunfo de Trump, una estrategia de marketing político clásico que no favoreció al perfil de Hillary Clinton, un desgaste natural del Partido Demócrata tras ocho años de gobierno, por cierto, nada fuera de lo ordinario; una economía norteamericana que no es próspera para todas y todos, una globalización en comunicaciones que hoy en día pesa demasiado en la construcción de opinión pública, y también pienso que cierto sector de los opinólogos y periodistas híper opinadores mexicanos siguen pensando en una figura omnipotente del titular del Poder Ejecutivo y centran su mirada en esta figura como si de ésta fuera a salir todo lo bueno y necesario para ganar una elección o para gobernar bien. Vi una estrategia de neuromarketing político a la medida del perfil de Donald Trump y para el entorno de aquella nación americana.
La narrativa violenta del candidato pudo molestar a millones (de eso estoy seguro), pero era el tono, el momento y el mensaje necesario para ganar, como sucedió. Los norteamericanos, en su mayoría, albergan en su inconsciente un sentimiento de dominación y poder, y ahí se dirigió la narrativa del candidato. En la teoría de los tres cerebros del doctor Paul Mclean (1952), el cerebro reptil es la bóveda de los sentimientos de dominación, protección y sobrevivencia. ¿Recuerda usted de qué hablaba y en qué tono lo hacía Donald Trump? Su narrativa no estaba llena de argumentos lógicos, razonables, complejos, bien estructurados; por el contrario, esa narrativa tenía un ingrediente mucho más poderoso: era emocional, es decir, tendiente a despertar en el norteamericano emociones y el sentimiento de dominación, poder y sobrevivencia.
Donald Trump provocó en los ciudadanos que votaron por él miedo y odio hacia aquellos que ponen en peligro el “estilo americano de vivir”, por ello les aseguró que los mexicanos eran violadores, narcotraficantes y asesinos, porque con ello despertaría en sus compatriotas miedo y el instinto de sobrevivencia. Lo mismo buscó –y lo logró– al hablar de los terroristas de Medio Oriente. Trump, al prometer regresar “la grandeza norteamericana”, lo que estaba buscando era despertar el sentimiento de poder y dominación.
Estados Unidos de América es un imperio en diversos aspectos y eso les encanta escuchar y sentir a los norteamericanos. Los discursos del republicano fueron persuasivos para sus votantes, modificó sus conductas y ese era el objetivo. Las disciplinas llamadas neuromarketing y neuromarketing político comienzan a verse con más frecuencia en las campañas publicitarias, políticas y electorales, sobre todo en aquellas de vanguardia. Funciona muy bien y el ejemplo es la campaña de Donald Trump. Por su parte, Hillary Clinton utilizó marketing político clásico, que en realidad no es malo; sin embargo, sus estrategas fallaron en la interpretación de variables importantes como:
a) El terreno desde el que combatiría Hillary. Decidieron “continuidad”, y no era lo deseado por una mayoría;
b) Le dieron mayor peso a una de sus fortalezas: la experiencia como gobernante, lo cual no funcionó, porque la gente ya tenía una impresión de Clinton como una política nada extraordinaria;
c) Su narrativa, sus discursos eran bien estructurados pero demasiado lógicos y complejos. Al cerebro no le gusta pensar porque se fatiga, y a diferencia de un Trump emotivo, Clinton cansó y no conectó con los cerebros límbico y reptil de los votantes.
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Neuromarketing: ¿El cerebro paga por el precio o por su significado? ¿Cómo el cerebro determina si el precio que paga por un producto, lo vale?
En el momento en que decidió comprar un producto, sabía tanto lo que estaba comprando y cuánto cuesta. Pero, ¿su decisión fue afectada cuando usted vio el precio o el producto primero? Esa es la pregunta en el corazón de la nueva investigación experimental que utiliza las herramientas de la neurología para arrojar luz sobre cómo nuestros cerebros toman decisiones de compra.
“Estábamos interesados en si el considerar el precio primero cambió cómo la gente pensaba acerca del proceso de decisión y si cambió la forma en que el cerebro codificaba el valor de un producto”, dice Uma R. Karmarkar , neurocientífica y profesora asistente en la unidad de Marketing En la Harvard Business School, quien dirigió la investigación con Baba Shiv, profesor de marketing y experto en neuroeconomía de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, y Brian Knutson, profesor asociado de psicología y neurociencia en Stanford: “Debido a que teníamos herramientas de neurociencia a nuestra disposición, tuvimos el beneficio de explorar ambas preguntas”, dice Karmarkar.
Los investigadores descubrieron que la primacía de los precios (ver el precio primero) hace que los consumidores tengan más probabilidades de enfocarse en si un producto vale su precio y, en consecuencia, pueden ayudar a inducir la compra de tipos específicos de artículos con precios razonables. La investigación podría ayudar a los minoristas y comercializadores a decidir cuándo es mejor liderar con el precio, qué productos funcionan mejor con esa estrategia y cómo enmarcar los mensajes de ventas a los consumidores.
El experimento de compras del cerebro:
En una serie de experimentos, los participantes fueron de compras, mientras que estaban acostados de espaldas dentro de una máquina de resonancia magnética funcional (fMRI). El fMRI utiliza un electro-imán gigante para seguir el flujo de sangre a través del cerebro mientras que los sujetos de la prueba responden a las señales sensoriales. En este caso, los participantes estaban respondiendo a las imágenes de los productos y sus precios.
En el primer experimento realizado en un centro de imágenes en el campus de la Universidad de Stanford, a cada participante se le dieron $40 USD de dinero para comprar antes de ver una serie de 80 productos y sus precios en una pantalla dentro de la máquina fMRI. “Esto hizo que la experiencia de compra fuera más real”, dice Karmarkar.
Para estimular la compra, los productos se ofrecieron a precios sub-minoristas. A veces los participantes veían el precio primero, y a veces veían el producto primero. Pero en todos los casos, finalmente vieron una imagen tanto del producto como de los precios presentados juntos. En ese momento, eligieron si comprar el producto, indicando sí o no con el empuje de un botón. Después de salir de la máquina, los participantes llenaron una encuesta para calificar cuánto les había gustado cada producto, en una escala de 1 a 7.
Los investigadores se centraron en la actividad cerebral en el momento en que los participantes vieron el producto y el precio cuando fueron presentados juntos. Estaban más interesados en la corteza prefrontal media (área del cerebro que trata de estimar el valor de la decisión) y el núcleo accumbens (un área que se ha llamado el centro del placer, y cuya actividad se correlaciona con si un producto es visceralmente deseable). “Lo que nos preocupaba era si los patrones neuronales en estas áreas parecían diferentes en el momento en que la información en la pantalla era finalmente la misma”, dice Karmarkar.
Los resultados mostraron que la actividad cerebral variaba según si el participante había visto el precio o el producto primero. “El patrón de actividad en la corteza prefrontal nos sugirió que la secuencia importa: las señales neurales parecían diferentes cuando el precio llegó primero, en vez de cuando el producto llegó primero”, dice Karmarkar. “Cuando el producto llegó primero, la decisión parecía ser una de ‘¿Me gusta?’ Y cuando el precio llegó primero, la pregunta parecía ser: “¿Vale la pena?” “.
Dicho esto, la primacía de los precios no tuvo mucho efecto sobre el comportamiento de compra real. Los participantes compraron aproximadamente el mismo número de artículos y reportaron calificaciones “similares” independientemente de si habían visto un producto o un precio primero. Los investigadores sospecharon que incluso si los participantes eran más críticos del valor de un producto en la condición de prima de precios, los productos eran igualmente atractivos bajo ambas condiciones.
La mayoría de los participantes tenían 20 años y la mayoría de los productos apelaban a sus películas favoritas, ropa, auriculares con aislamiento de ruido, etc. “Si realmente amas algo, y te lo puedes permitir, vas a comprarlo”, dice Karmarkar. “Para ese tipo de decisiones” fáciles “, no importa mucho si el producto o el precio viene primero”.
Y aunque los resultados de este experimento inicial habían sido significativos para la neurociencia, el equipo de Karmarkar también quería mostrar que su investigación podría tener implicaciones reales para los minoristas, un efecto directo sobre si un consumidor decidió comprar un producto. Ellos hipotetizaron que la primacía de los precios podría aumentar la probabilidad de comprar productos, pero sólo si la decisión estaba más relacionada con la utilidad del producto que con el deseo emocional puro.
El experimento de compra con lanzadores y baterías de filtración de agua:
Para ello, los investigadores diseñaron un estudio de seguimiento en el que 83 participantes se sentaron en sus computadoras, evaluando productos aburridos pero utilitarios: una jarra de filtración de agua, un paquete de pilas AA, una unidad USB y una linterna. Al igual que el estudio fMRI, los productos se ofrecieron con un descuento.
Para los cuatro productos, los participantes sólo vieron un precio o sólo una imagen del producto durante ocho segundos, seguido por una pantalla de decisión que muestra tanto el precio como el producto. A continuación, indicó la medida en que querían comprar los artículos en una escala de 0 a 100, con cualquier cosa por encima de 50 categorizados como la intención de comprar el producto.
Esta vez, la primacía de los precios tuvo un efecto directo sobre la decisión de compra. Para los participantes eran significativamente más probable comprar un producto si vieron el precio primero que si vieron el producto. Para los minoristas esto indica que tiene sentido dirigir con el precio, al menos cuando se publican artículos utilitarios. Al mismo tiempo, en los casos en que se anuncian los precios en primer lugar, los minoristas pueden querer salir de su camino para resaltar la funcionalidad de un producto sobre su forma.
“La cuestión no es si el precio hace que un producto parezca mejor, sino si un producto vale su precio”, dice Karmarkar. “Poner el precio en primer lugar sólo aprieta el vínculo entre el beneficio que obtiene del precio y el beneficio que obtiene del producto en sí.“
La investigación también reveló una advertencia notable: Después de que los participantes indicaron si querían comprar un producto, informaron exactamente cuánto estarían dispuestos a pagar por el artículo, escribiendo una cantidad en dólares en un formulario en línea. Sorprendentemente, la voluntad media de pagar la cantidad era ligeramente inferior en los casos en que habían visto el precio primero. Esto indica que si los minoristas quieren aprovechar la primacía de los precios, necesitan anunciar verdaderas ofertas. Por lo tanto, un letrero o anuncio de neón gigantesco como publicidad de $5 USD en un coche de $20.000 USD con seguridad va a alejar a los clientes.
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Neuromarketing en Colombia: Secretos del marketing y la publicidad para vender más
Publicidad vs. Neuromarketing
Ya hay investigadores que apuntan a que la era de la publicidad está llegando prácticamente a su fin. Según estos expertos, la publicidad no ha producido los efectos que debería a lo largo de la Historia, y es por eso que se encuentra en crisis profunda según nos cuenta el influencer Mario Armenta.
Pero si la posible utilidad de la publicidad está siendo ya cuestionada, los empresarios necesitan otra herramienta con la que hacer llegar sus productos a los consumidores. La buena noticia para estos es que ya cuentan con un arma que se revela mucho más poderosa que la publicidad: el neuromarketing.
Esta ciencia tiene sus orígenes en Estados Unidos, hace casi 5 décadas. Pero desde hace 10 años, ha cobrado un fuerte protagonismo en los países de América Latina.
A pesar de ser utilizado cada vez por más empresas, el neuromarketing es un gran desconocido aún para la mayoría de la gente. Te contamos en qué consiste esta ciencia moderna.
¿Qué es el neuromarketing?
A través del neuromarketing, se aplican las técnicas de investigación neurocientíficas de toda la vida, para estudiar cómo impacta el marketing en la mente humana. Por medio de esta ciencia se mide la actividad cerebral del consumidor, para estudiar cómo responde el cerebro de este ante diversos estímulos que tienen que ver con el mundo de las compras, como por ejemplo ante un anuncio. También se puede observar cómo responde emocionalmente la persona ante determinado producto.
Dependiendo de la información que obtengan de estos estudios, las empresas que utilizan el neuromarketing toman decisiones: por ejemplo, cambian elementos de los anuncios de publicidad.
¿Qué técnicas utiliza el neuromarketing?
Como una ciencia que es, el neuromarketing utiliza técnicas neurocientíficas, tales como: la tomografía de emisión de positrones, la encefalografía, la magnetoencefalografía, y la resognancia magnética funcional.
Además de las anteriores, utiliza otras técnicas que no pueden considerarse neurocientíficas, pero que sirven también para observar cómo responde fisiológicamente el individuo ante los estímulos que se le ofrece. Tales técnicas son: medimiento de su ritmo cardíaco, la respuesta galvánica de la piel, el seguimiento ocular y la electromiografía.
Y entonces, ¿por qué compramos, según el neuromarketing?
Ni siquiera el propio consumidor es consciente la mayoría de las veces de por qué compra. Pero el neuromarketing tiene cada vez más respuestas sobre cómo se comporta nuestro cerebro ante los estímulos que el marketing le ofrece. Un especial papel cobran en este proceso las emociones.
¿Qué emociones nos influyen a la hora de comprar?
El neuromarketing ha estudiado qué tipo de sensaciones son las que agradan al cerebro a la hora de comprar, de cuáles huyen y ante cuáles simplemente no responde. Vamos a analizar a continuación qué busca la mente y qué no a la hora de comprar.
¿Qué busca el cerebro?
En primer lugar, busca la novedad. Porque esto es lo que produce ciertas sustancias cerebrales que nos hace estar especialmente pendientes. El comprador responde con especial interés cuando se le ofrece un producto nuevo, o uno que ya conocía pero desde un punto de vista que no conocía antes.
Otras sensaciones que buscamos es sentirnos bien y ser recompensados. Cuando nos sentimos así, el cerebro produce dopamina, una sustancia que puede llegar a resultar adictiva. Por eso, si en el proceso de compra el producto se ofrece de forma que hace sentirse bien y que recompensa el comprador, este sentirá tal bienestar, que puede llegar a convertirse en un adicto a las compras, por la acción de la dopamina.
El consumidor también busca aprender algo con sus compras. Se trata de una cuestión de supervivencia: el ir aprendiendo cosas nuevas nos ha hecho evolucionar como especie, hasta encontrarnos en el punto en el que estamos a día de hoy. Cuando compramos algo, inconscientemente estamos esperando que ese producto tenga un papel en nuestra vida, y que nos aporte algo que no teníamos en ella.
A la hora de comprar, la mente rehuye del dolor. ¿Quién no ha escuchado alguna vez a alguien decir que cuando se siente mal, se va de compras y se siente mejor? Esto es porque el cerebro produce endorfinas al comprar. Cuando hacemos una compra, estamos intentando solucionar un problema o cubrir un vacío con el producto que adquirimos.
La mente busca vivir cosas nuevas, y expresar lo que siente. Cuando lo hace, el cerebro libera serotonina, que regula el estado de ánimo de las personas. Si compramos algo que despierta una emoción en nosotros, nos sentimos bien y necesitamos hacer partícipes a las demás personas. Por eso somos tan proclives a contar lo que nos hemos comprado.
El vendedor, para tener éxito con sus ventas, tiene que meterse de lleno en el mundo emocional del comprador, sensibilizándose con él. Tiene que mostrar su producto de tal forma que el consumidor lo vea como una solución a un problema, como algo que le va a enseñar algo que no sabía, o simplemente como algo que le va a hacer sentir muy bien.
Teniendo en cuenta todo esto, los estudios de neuromarketing comienzan a arrojar resultados en cifras, relativos al comportamiento humano a la hora de comprar. Te hablamos de ellos a continuación.
¿Qué nos mueve a comprar?
La mente humana funciona a dos niveles: a nivel consciente y a nivel subconsciente. La mente consciente maneja aquellos pensamientos de los que nos damos cuenta a la vez que los tenemos, y estos representan tan solo 5% del total.
La mente que tiene el papel protagonista es la mente subconsciente, que es la que maneja 95% restante de pensamientos y ésta maneja aquellos pensamientos que han quedado grabados en nosotros, pero de los que no somos conscientes en el momento.
Pues bien, los estudios apuntan a que 85% de las decisiones que tomamos a la hora de comprar, las tomamos de manera subconsciente. Esto tiene mucho sentido, porque como decimos, realmente es la mente subconsciente quien tiene el poder en nuestro día a día. El 15% restante de las decisiones que tomamos a la hora de comprar sí son de forma consciente. Dicho en otras palabras, de las veces que compramos, tan solo 15% de ellas sabemos por qué lo hacemos. El restante se debe a pensamientos y creencias que están en nuestro subconsciente, es decir, en la “caja negra” de nuestra mente.
También tenemos cifras sobre cómo influyen nuestros sentidos en nuestro proceso de compra. Nuestro olfato es el que tiene la palabra final entre 30% y 40% de las compras que hacemos. El sentido protagonista por excelencia es, como podemos imaginar, la vista. Los estudios apuntan a que simplemente con poner un producto a la altura de los ojos del consumidor, las ventas de ese producto aumentan hasta en un 80%.
Como puedes observar, parece claro que el neuromarketing arroja datos tan importantes a las estrategias de marketing, que sí parece viable que esta ciencia eclipse a la publicidad en las siguientes décadas.
Probablemente las empresas acaben invirtiendo más en investigar cómo llegar al consumidor de manera general, que en hacer llegar sus productos a este a través de la publicidad concretamente.
- Publicado en Marketing, Neuromarketing
Neuromarketing: ¿Cómo se miden las emociones y las percepciones del consumidor?
El neuromarketing es la práctica de usar tecnología para medir la actividad cerebral en los consumidores para utilizar esa información en el desarrollo de productos y comunicaciones, según Kevin Randall, director en estrategia de marca y experto en la aplicación de este concepto.
Aplicando el neuromarketing a los productos, servicios y la propia imagen de una empresa, se busca conseguir un mayor volumen de ventas, generar emociones positivas y duraderas en los consumidores, y reforzar el vínculo entre estos y la propia marca.
El vínculo con una marca determinada se desarrolla a un nivel racional, emocional e instintivo. En estos tres pilares descansa el neuromarketing, que, en última instancia, desentrañará las emociones del consumidor y sus respuestas a un nivel subconsciente, que nunca reconocerían en ningún estudio basado en test. Conociendo que el 85% de las decisiones de compra que tomamos se producen en este nivel, el neuromarketing cobra una relevancia capital a la hora de investigar los motivos por los que una persona tomará la decisión de compra.
Las técnicas que utilizan estas empresas para realizar estas mediciones de emociones son:
Eye tracking:
No se considera directamente neuromarketing, pero sí está a su servicio. Es una técnica que tiene al ojo como protagonisa, y mide sus movimientos y su punto de foco para extraer información sobre el objeto principal de la atención de un individuo. Se aplica para analizar cómo el consumidor responde ante los diferentes productos colocados en lineales de supermercados u otro tipo de comercio.
Electroencefalografía:
Se trata de una técnica muy popular por su flexibilidad y coste relativamente bajo. Consiste en aplicar electrodos sobre el cuero cabelludo de los sujetos, que medirán corrientes eléctricas en tiempo prácticamente real que determinan dónde se está produciendo mayor actividad cerebral. La medición amplificará la señal para su recepción e interpretación. No resulta efectiva para llegar a áreas muy profundas del cerebro.
Resonancia magnética funcional:
A diferencia de la anterior técnica, la resonancia logra llegar hasta los rincones más escondidos del cerebro, registrando imágenes concretas de dónde se está produciendo la actividad cerebral, aunque con mayor retardo que la electroencefalografía, ya que tardan en generarse enre 5 y 8 segundos.
Magnetoencefalografía:
Esta técnica mide los campos magnéticos que produce la actividad neuronal en el cerebro ante estímulos concretos. La señal es de mayor calidad que en el caso de la resonancia y de la electroencefalografía, pero el coste de realizar estos estudios es muy elevado, lo que convierte a esta práctica en poco habitual.
Mediciones de respuesta galvánica:
Esta respuesta alude a las reacciones de la piel ante estímulos visuales recogidas a través de electrodos dispuestos en los dedos. La técnica fue desarrollada y patentada por la empresa española ICON Multimedia. La piel genera distintas señales vinculadas a imágenes seleccionadas en cada estudio concreto, que permiten medir la media de la reacción de todo el grupo de participantes, a la vez que cada reacción puntual en momentos concretos. Se utiliza en productoras de contenidos para medir la reacción ante capítulos piloto de series, programas o campañas; en la medición de reacciones ante debates políticos y para conocer la capacidad de comunicación de líderes empresariales y políticos.
Tomografía de emisión de positrones:
Mide cambios en el metabolismo del cerebro, relativos a su glucosa a partir de una inyección que se administra al sujeto estudiado.
Electromiografía:
Unos pequeños electrodos dispuestos en músculos faciales miden el movimiento de los mismos y su relación con estados emocionales. Registran micro expresiones que el individuo estudiado realiza de modo inconsciente ante ciertos estímulos. Mide básicamente la atracción o el rechazo del sujeto hacia lo que ve, ya sea una campaña publicitaria, una película, una imagen fija o un texto.
Ritmo cardiaco:
Las palpitaciones del corazón son utilizadas por el neuromarketing para recoger información sobre la atención que el individuo genera hacia un estímulo y sus emociones de rechazo o interés.
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Neuromarketing: El cerebro triuno o teoría de los 3 cerebros ¿Qué es?, ¿Con qué se come?
En 1960, el doctorante Paul D. MacLean postuló que la estructura cerebral del ser humano obedecía a un proceso evolutivo de adaptación. En este proceso, podían distinguirse tres estructuras perfectamente, las cuales podían explicar de forma simple y certera el comportamiento humano. Denominó así la arquitectura del cerebro en tres componentes: un cerebro reptiliano, un cerebro límbico, y un cerebro neocortical complejo. A cada una de estas regiones les atribuyó funciones ligadas a su semejante biológico. Así, el cerebro reptiliano controlaba los procesos de supervivencia, el cerebro límbico era el centro de las emociones e impulsos de deseo, y el cerebro neocortical era el centro de los pensamientos, la abstracción matemática y el lenguaje verbal.
Pese a su rápida aceptación en el campo de la psiquiatría, los neurobiólogos y los neurofisiólogos nunca reconocieron en la teoría de MacLean mayor aportación que la diferenciación del cerebro límbico (ligado a emociones) como una estructura primordial en el comportamiento. Por el contrario, con el surgimiento de las herramientas de neuroimagen tales como la tomografía por emisión de positrones y la resonancia magnética funcional (fMRI) revelaron que tal distinción estructural no existe, y que la arquitectura cerebral es mucho más compleja de lo que pudo haber imaginado MacLean. Por su parte, los neuronatomistas han comparado las secuencias de ADN de estructuras similares en diferentes especies encontrando que el postulado del cerebro triuno no pasa de ser una buena analogía.
Existen 3 grandes descubrimientos que son incompatibles con el cerebro triuno:
- El cerebro triuno se basa en la idea de una evolución humana lineal, idea que fue abandonada por los biólogos evolutivos en 1980, favoreciendo el modelo ramificado de la evolución.
- La decodificación del genoma humano en la década de 2000 nos dio una base molecular para demostrar la vinculación entre las especies. Bajo este enfoque, hemos descubierto que la genética del cerebro humano comparte similitudes importantes con la de los ratones, y que el “complejo reptiliano” está limitado genéticamente a los vertebrados modernos en lugar de genes de reptiles.
- La citoarquitectura de la “neocorteza humana”, como fue nombrada por el modelo triuno, está presente en varios no-mamíferos. Si bien no se presenta en la misma estructura que el cerebro humano, áreas paleales han sido identificadas en pájaros; y son responsables de las mismas funciones que la corteza humana tales como el aprendizaje y la solución de problemas.
Popularización
La popularidad del cerebro triuno se le debe en gran parte a Carl Sagan, quien incluyera esta teoría en su libro “los Dragones del Edén”. Sería injusto, sin embargo, juzgar a Sagan, ya que en la época en que escribió su libro (1977), la teoría de los tres cerebros estaba en su máximo apogeo y era la teoría científica mejor aceptada para explicar el comportamiento humano. Su facilidad y simplismo ha permitido además que personas no entendidas en el campo de las neurociencias la utilicen para explicar de forma superficial procesos como la toma de decisiones, la dinámica organizacional e incluso el comportamiento de los mercados de consumo.
En resumen, el cerebro triuno fue popular y científicamente preciso en el momento en que fue publicado (hace más de 50 años), pero como la ciencia ha avanzado, el conocimiento que soportaba su concepción ha sido reemplazado por nuevos y más precisos avances en el entendimiento del cerebro humano.
- Publicado en Neuromarketing
¿Cómo hacer una estrategia de RRPP o de Relaciones Públicas?
Actualmente uno de los principales problemas que enfrentan los Directores Generales de las empresas al momento de asignar presupuestos para mercadotecnia y publicidad, es que al llegar al punto de las Relaciones Públicas, este concepto no se encuentra bien definido al menos para ellos, y mucho menos el modelo que éste presenta para ayudar a una empresa no sólo en su posicionamiento sino en la difusión de mensajes focalizados.
Así entre los principales factores que una empresa considera al momento de decidir la asignación de recursos para la visibilidad de su empresa, radica en gran medida en la posibilidad de que estos sean medibles para la compañía y justifiquen el gasto invertido ayudando al pronto retorno de inversión.
Es en estas reinversiones y reportes presupuestales que los Directores Generales y publirelacionistas se enfrentan con pensamientos equivocados acerca de la Relaciones Públicas ya que los errores de percepción más comunes entorno a esta actividad son los siguientes:
-Actividad de vanidad y de tipo sólo social, que por lo tanto no es prioritaria.
-Forma de relacionarse con los medios que nos permite tener la garantía de que los medios publicarán lo que nosotros queremos.
-Actividad que sólo realizan las empresas de cierto nivel.
-Un instrumento que sólo presenta la parte buena de la compañía y que no ayuda en tiempos de crisis.
-El área encargada de leer los periódicos y recortar las notas.
-Un gasto innecesario.
Lo anterior son algunas de las percepciones erróneas más comunes que las empresas tienen acerca de las Relaciones Públicas ya que no tienen claro cómo puede funcionar un modelo establecido de esta actividad en sus empresas.
Sin embargo, hace falta dejar en claro la interior de cada empresa u organización, sin importar su giro, que las funciones de las Relaciones Públicas son plenamente amoldables a sus necesidades y objetivos de mercado, de hecho un plan de estos ayuda a una marca o compañía a tener mayor y mejor aceptación en la sociedad que si sólo ésta se dedicara a realizar publicidad para darse a conocer ya que las RRPP generan que se hable de ella, que el público la conozca, se forme una opinión, conozca los productos de una marca a través de leer de ellos y entonces sea más fácil que los compre cuando vea un anuncio sobre ellos ya que se ha familiarizado con sus funciones.
Las Relaciones Públicas no están peleadas con la publicidad, de hecho este binomio bien combinado está comprobado que puede generar muchas ventas para una empresa, sólo que hay que comenzar por sensibilizar el mercado, por llevar nuestra marca, sus mensajes, lo que ella es y hace hacia las personas de una manera amable, función que las RRPP nos permite realizar sin problema alguno y que posteriormente mediante la publicidad podemos reforzar mostrando nuestro producto sólo en los medios clave para nosotros y donde queremos ser vistos.
En cuanto al modelo de Relaciones Públicas que las empresas deben adoptar, debemos aclarar que este debe ser entendido desde su inicio como una estrategia planeada que está enfocada a dar resultados, no como algo que posiblemente nos ayude que ” a lo mejor resulta” o ” a ver qué pasa”, en realidad las RRPP son y deben ser vistas por las empresas como algo más serio motivo por el cual el modelo que aquí planteamos arranca desde la Dirección General o Presidencia de toda organización.
Dirección General:
En esta parte de la empresa se inicia con una autocrítica y la búsqueda de la opinión que diferentes interlocutores tienen de la empresa, tales como accionistas, el dueño, proveedores, personal y hasta periodistas. De esta manera será posible conocer las actitudes positivas y negativas de la gente hacia la compañía así como detectar factores de crisis que deban ser tratados para mejorar la imagen de la misma hacia el exterior.
Diagnóstico:
Cómo segundo punto se encuentra la etapa de diagnóstico la cual consiste en agrupar los factores evaluados y concientizar a los miembros de la parte directiva de la empresa de las necesidades de la empresa en cuanto a posicionamiento, envío de mensajes, que beneficios se pretenden obtener y cuál será la estrategia.
Elaborar Políticas Institucionales:
Una vez que se tiene el diagnóstico hecho se comienza la elaboración de políticas internas y externas que regirán el trato de la compañía con los medios en el futuro así como la manera de tratar y responder ciertos temas convergentes a la compañía u organización.
Comunicación Externa y Comercial:
Es en este punto donde comenzaremos a dividir los que expresaremos como organización tanto desde el punto de vista editorial y de entrevistas y por otro lado la parte de ventas a través de publicidad sin permitir que esta necesariamente condicione la aparición de artículos y reportajes de la empresa dentro de diarios y revistas.
Coparticipación con Medios o Interlocutores:
En este momento ya nos vemos relacionados de manera estratégica con los medios de comunicación que hemos elegido para que nuestra campaña de RP funcione de tal forma que las audiencias a las que pretendemos llegar nos conozcan a fondo, pero lo más importante es que nos entiendan y busquen tener nuestros productos ya como una necesidad para entonces echar mano de la publicidad como un recurso que solo refuerce todo lo que hemos venido diciendo.
Evaluación:
En esta etapa se deben de mostrar resultados acerca de la estrategia de Relaciones Públicas contratada, así mismo se deben establecer ciertos periodos de tiempo, no muy largos para reunirse y discutir objetivos alcanzados.
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¿Qué es un Benchmarking y para qué sirve?
El Benchmarking es más que una comparación, un proceso de imitación o un método para ponernos al día. El Benchmarking es parte integral del proceso de mejora de la organización en su conjunto, y no supone un proyecto independiente que deba llevarse a cabo.
El Benchmarking no se reduce únicamente a evaluar si algunos conceptos o productos son semejantes o no, sino que puede aplicarse a estrategias, métodos de trabajo y procesos.
Según Robert Camp, es una comparación que puede hacer una organización o empresa dentro o fuera de ella y dentro o fuera del sector. Además del proceso de gestión de cambio, brinda una oportunidad para la innovación y la creatividad, y finalmente un proceso continuo de mejora de estrategias, practicas, procesos, servicios o productos.
El Benchmarking permite la comparación con el mejor, analizar cualquier proceso crítico de una organización. “El mejor” se define como un modelo de excelencia en el área elegida para mejorar y el Benchmarking se utiliza para encontrar a los mejores dentro o fuera de la organización.
El Benchmarking es el resultado de una serie de actividades de manera sistemática y continua con el objeto de:
-Identificar puntos de referencia.
-Compararse con ellos.
-Identificar e implantar mejores prácticas para convertirse en “el mejor”.
Objetivos del Benchmarking:
-Mejora de procesos de negocio.
-Reducción de costos.
-Incrementar la disponibilidad / tiempo útil de la instalación y su fiabilidad.
-Medir, monitorizar, mejorar la satisfacción de los clientes, de los empleados y de la sociedad.
Tipos de Benchmarking:
Este se puede clasificar dependiendo del tipo de socio seleccionado. En la mayoría de los casos, el Benchmarking beneficia a ambas partes, se trata de fomentar una sana cooperación, ya que cualquier organización tiene algo que aprender y algo que enseñar.
Tipos de Benchmarking:
Interno: Se analizan las funciones u operaciones internas similares realizadas por diferentes áreas de una misma organización. En este tipo se supone una práctica segura y económica antes de aventurarse al externo, fomentando una cultura de cooperación. Se suele emplear en organizaciones grandes, como multinacionales o entidades públicas. Nos sirve para conocer nuestras debilidades y fortalezas.
Externo: Consiste en la comparación entre actividades funcionales, incluso en sectores distintos. Los estudios de Benchmarking que se llevan a cabo suelen ser funcionales o competitivos.
El Benchmarking Funcional es donde se realiza la comparación de una empresa con otra similar del sector, no competidora, que resulte digna de copiar.
La búsqueda en este tipo de Bench no está restringida a una aplicación sino a un método o práctica dentro de un proceso que se pueda adaptar a un proceso específico.
Se puede ejemplificar con Xerox que ha trabajado con empresas como American Express (proceso de facturación y cobro) Florida Power and Light (proceso de calidad) etc.
Asimismo, en el Benchmarking Externo Competitivo se hace el análisis de productos, servicios o procesos de la competencia. Es común comparar las prácticas y/o procesos de negocios entre unos y otros. Esto obliga a que se establezca un código de conducta que fije unas reglas para llevarlo a cabo. Hoy en día, en algunas empresas ha llegado a ser una práctica común, conociendo este proceso como Consorcio de Benchmarking, es decir un grupo de competidores que comparan indicadores clave de rendimiento relativos a varios procesos de negocio. Por lo regular lo establece un consultor externo.
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